Fotografiar el olor
Fotografiar el olor, aunque suena tan disparatado, a veces me encuentro en esas situaciones donde me anima poder tomarle una foto al aire. Esto lo digo porque cohabito ventana con ventana con una “doña” que cocina mucho y por desgracia para mi, todo le apesta. Son innumerables los platos que hace durante cualquier hora, como también los olores que logran traspasar mi ventana, y ahumarme el apartamento con todo lo que su olla pueda transpirar.
Ingenuamente pienso que es comida, que son alimentos que por extrañas circunstancias y otros procesos alquímicos, pueden descomponerse y recomponerse hasta llegar a oler así. En otras, imagino que soy vecino de la bruja del 71. Que está batiendo pelos de rana toro, en la esperma de un dragón de comodo, deletreando el nombre de algún tonto a enamorar mientras bailaa desnuda alrededor de su caldero. Imagino también, que es una gran chef en aras de explorar, matices de un lenguaje culinario alternativo, a base de cocina inorgánica, y otros manjares.
Mientras escribo esta líneas mi nariz reconoce que esta haciendo algún quesillo, o postre que lleve caramelo, y admito que iba oliendo bien, me vienen inmensos recuerdos de ese perfume en la cocina de mi madre, pero con el pasar de los segundos, todo se va transformando hasta oler a caramelo quemado (me entro humo por la ventana) y escuchar un callado grito de lamentación que exclama un severo: Coño! Se volvio a quemar, ventílelo… ventílelo…
Semana santa advierte ser la peor época del año si a olores se refiere. Estando en otras partes, siempre me ha atormentado el tufo del chigüire sancochado, el sonido de su carne esmechada, y por ultimo el aliño que quema el aceite donde se va a hacer el pisillo. Acá, poco se come a este amable roedor – no es parte de la tradición -, se suele comer cualquier clase de pescado salado, que aún normalmente teniendo un muy desagradable olor, no es comparable a lo que mi vecina es capas de lograr. Es algo indescriptible, no puedo precisar como, o porqué algo que alguna vez estuvo vivo, sin estar en estado de putrefacción puede volverse en semejante mortecina. Hace un año concluí que ese indigestante perfume, tenia que ser de algo escamado. Aclaro, estaba equivocado y voy a relatar como fue, que fui enfrentado a mi escandaloso error.
Diálogo Abuela – Nieto, semana santa año 2004.
Llegue tarde a poner atención en la conversación…
Niño: … Quiero aepa con quesito abue …
Abuela: pero no papa, te dije que no. Anda papi, comete lo que abuelita hizo con mucho amor para todos….
Niño: No.. quiero aepa con quesito, anda, anda, anda, y pesi.
Abuela: no niño, vamos, comete el cangrejito que esta rico. Pruébalo que te va a gustar….
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Era cangrejo – si ella lo dice –
