Rock Mantuano
Por lo general me levanto todos los días más o menos a la misma hora, salvo con algunas excepciones como lo fue este viernes. Esta fue una mañana que necesite de la ultima alarma para despertar. El televisor se encendió automáticamente y había quedado sintonizado en un canal nacional de videos musicales. Seguro lo habré apagado cuando ya daba quien sabe que vuelta en la TV buscando la hipnosis del sueño artificial.
Recuerdo que la noche previa a esta mañana de despertar lánguido y difícil, era despedida por un tal bobby peru (seudónimo muy mal adjudicado) que anunciaba un video de esas canciones bien lentas de tori amos, que ella y gracias a su divo el violador sabe componer. Suficiente dosis para dormir a un caballo.
Lentamente, muy lentamente fui abriendo los ojos y sintiendo la respiración. Aún encandilado por los gamma de la tv, tarde un poco en poner atención visual y auditiva en el video que estaba corriendo en pantalla. Era una banda de rock nacional llamada “los cacri”, de la cual ya había escuchado ciertas opiniones y referencias favorable en medios especializados. Si bien jamás había oído una méndiga canción de este ménage-à-tríos capitalino, lo que sonaba me decía lo contrario, e inmediatamente comencé a buscar mentalmente eso que parecía tan conocido.
Ya un rato después y terminada la canción concluí que no tenia recuerdo alguno de esa música, y el porqué me era tan familiar, pertenece a un problema de fondo que aún padece el rock nacional. A partir de este párrafo debo decir que en Venezuela lo que se denomina como “rock nacional” es en general la música que se hace el en este caraqueño.
No me voy a extender demasiado en las tradicionales criticas generales para justificar estas ideas, pero buscándole un sentido lógico y que sirva para el análisis colectivo de porqué la mayoría del rock hecho acá suena tan mal y repetido voy a comentar algunas hipótesis de ello.
Son la misma gente, se sobrevaloran más por cariño que por talento. Viven en las mismas urbanizaciones. Se encuentran consecuentemente en los mismos sitios a escuchar las mismas propuestas tocadas por ellos mismos. Existen prematuramente rockstar que son las vacas sagradas que dictaron los esquemas vocales a seguir (Pablo dagnino, Horacio Blanco, Carlos Segura.. etc…). La mayoría son descendientes en primera o segunda generación de esa oleada de europeos que llegaron cuando Pérez Jiménez. Nuevos mantuanos. Esto no tiene nada de malo ni de escandalizador pero es una característica más.
Tan mal sonaron estos callejero-con-criollo que no me voy a explayar más en detalles y por ello voy a ir al grano: los cacris, otra escaramuza de mal rock. No sirve para nada más que para revivir el fastidioso recuerdo de sentimiento muerto, zapato 3, claroscuro, Caramelos de cianuro - primera etapa porque esa vaina de ahora es punk de colegialas… Ya ha pasado tanto tiempo y aún seguimos perdiendo el tiempo persiguiendo los mismos elementos musicales.
