Introspección

Esta mañana ha sido espesa como la neblina con la que me despedí de la realidad hace algunas horas ya. Es el retazo de una noche de sueños agitados, robados de momentos reales que ayer poco podía recordar. Los sueños a veces son los ecos que rebotan en el subconsciente y viajan hacía nosotros arrastrando consigo cualquier clase de recuerdos a la pradera de nuestra inconciencia.
Hoy ando dando vueltas en las espirales de esos ecos, poco puedo dilucidar si estoy despierto de tanto anhelo y sorpresa, o si ando transitando en mono.
Este es un lunes como cualquiera, otra vez en el principio y a esperar el viernes nuevamente como bálsamo, así ya casi es la mitad del año y no me he dado cuenta. Así voy matando esta porción de los días, para luego volver a comenzar esta cuenta infinita. De eso se trata cuando se cumple un horario, terminar y comenzar, ir sin darnos cuenta recorriendo el camino, sordamente hacía el final de la espiral.
Hoy es siempre todavía, como reza el verso.
Esta mañana recordé como recordar, entre tantas tribulaciones me vinieron a la memoria momentos que parecían borrados. En este frío aprisionado en el concreto de mi oficina he vuelto a sentir la esperanza de vivir como quiero y no como puedo, cumpliéndome las promesas a la par que pago deudas.
