100 años de perdón
Esta mañana mientras me vestía tenia la TV sintonizada en el canal de cable cine latino, cuando transmitían una propaganda, de una de las pocas películas venezolanas que se han hecho últimamente como lo es “100 años de perdón”. Ya anteriormente había visto esta película, que en un inicio me pareció divertida; esto fundamentalmente por no tratar los comunes temas de la *realidad venezolana. Juicio que luego de una media hora transcurrida de cinta cambia por completo, al volverse el tema principal de la historia la corrupción bancaria que terminó causando la crisis financiera de los 90’s.
* “El cine que se ha hecho acá en los ultimo 30 años, es una crónica casi documental de los problemas sociales que se viven a diario en este país, siendo la realidad (de ciertos cánones) el tema reflejado en las cintas criollas. Cabe destacar que este no es sólo un país de cifras rojas, cárceles robos y narcotráfico”Hoy a diferencia de la mayorías de las mañanas que voy camino al trabajo, me vine en un carrito por puesto (mini o micro bus, buseta, camionetica). Para entretenerme mientras bajaba por la Av 2 Lora, me puse a contar las últimas películas venezolanas que había visto. Absorto como un perro mientras miraba por la ventanilla, conté a primeras voces: 100 años de perdón, Manuela Saenz, Huelepega, Sicario, Tokio paraguaipoa, Desnudo con Naranjas, Una vida y dos mandados entre otras.
Todos, absolutamente todos estos film estribaban sobre la realidad como objeto llevado a la pantalla, pudiendo reconocer en ellos algunos destellos de realismo mágico a veces presente en la psiquis urbana o rural de ciertas locaciones, pero no más de ahí. Cuando no hacemos una película de época, seguro andamos reflejando guiones que fácilmente podemos encontrar en la sección de sucesos de la mayoría de los periódicos. Para mí, estos dos concurridos y redundantes temas son las características fundamentales de la poca trascendencia nacional e internacional del cine fabricado acá.
Por ahora no pretendo construir teorías e hipótesis y menos hacer la penosa labor del crítico de cine a profundidad, pero si aprovecho este espacio como medio para exponer algunos puntos de vistas un tanto superficiales que se me vienen a la cabeza.
En algún momento el arte de hacer películas debió caer en manos de biógrafos y periodistas dado que al comparar la primera etapa del cine local con la actual consigo la falta de un eslabón en la cadena. Al principio se producían historias de corte popular, en su mayoría adaptaciones de novelas de Gallegos y Rufo, para luego orientarse a la comedia-chabacana, y con este viraje salieron a la palestra una gran cantidad de cintas dentro de este género. Supongo que por el trauma repentino de las primeras crisis económicas y el alto movimiento demográfico que se vivió del campo a la capital en la década de los 60’s, la delincuencia que era casi inexistente se volvió un problema creciente que se apodero del lápiz de la mayoría de los guionistas de la época. Tema que se mantiene vigente hoy día y más aún la formula de concertar historias fáciles parcialmente escritas por la misma sociedad donde habitamos.
Hoy veo con anhelo como en otros países latinoamericanos que también están engullidos por formulas tradicionales como nosotros, surgen propuestas bien interesantes sobre una nueva manera atípica de hacer cine. Sembrándome una pequeña esperanza de que acá también germine esa semilla, trayendo una inventiva anárquica, delirante, y revolucionaria de ideas nuevas, genuinamente deslastradas de los cogollos capitalinos que financian las producciones, con historias que nada tenga que ver con la época y el siglo XIX, y la delincuencia como flagelo en la sociedad. Temas llenos de inventiva, y que sean totalmente fabulados en la creatividad de quien los desarrolle y no el reflejo de lo que está a su alrededor.
Cita:
“El crítico como artista frustrado es un tópico idiota cuya regular utilización sólo puede servir para medir el rencor de unos pocos –o muchos- autores que quizás sean críticos frustrados”. Sin atrevernos a juzgar sobre la verdad de la anterior afirmación, sí podemos decir que el crítico de cine muy pocas veces hace cine, pero sí crítica, en el mejor sentido de la palabra.… Vamos a ver en que cuaja el nuevo cine hecho desde la provincia.
Julio Miranda.
