Un simple café con sabor a "chicharrón"
Esta mañana a eso de las 6:30 am mientras tomaba un café con the_input, que según él sabía a chicharrón, sostuvimos una conversación un tanto interesante. Yo le decía que esa era “la ventaja” del nescafé, siempre sabe igual; pero al terminar la frase pensé que eso era un atributo cuestionable de todos los productos de consumo que se han industrializado, ya que con esto se extingue por completo la diversidad artesanal que interviene en el sabor de un simple café de panadería, estableciéndole reglas muy simples y radicales de cómo deben ser ahora los términos del juego. El me decía, en gran modo esto es lo que pasa con el pensamiento colectivo actualmente, existe una tendencia a que todos actuemos y pensemos igual, para poder ser tratados masivamente con eficiente distancia. Siempre que se toma un café donde participan los variados criterios de quienes procesaron el grano y de quien ahora lo mezcla con leche en una taza, persiste el azar de cuán bueno será. Esto tan simple nos puede atestar del peor de los sabores, pero en el mejor de los casos nos puede brindar de una experiencia inigualable. En cambio, si todos los cafés saben igual, tomarse un café se convierte en otro trámite, perdiendo por completo la magia que culturalmente siempre ha tenido. En el transcurso en que se vaciaba el vasito de plástico y que a su vez mejoraba el sabor "a chicharrón" del café, hablamos de todo y nada pero como suele pasar surgen ideas que me dejan pensando. El continuaba hablándome del pensamiento único como el resultado de un proceso de uniformación en la masa donde vivimos, y citaba los variados métodos que se usan hoy día para lograrlo. El tema tomó varios matices, transcurrió en varias situaciones pero estas habría que relatarlas luego.
Esta ha sido una era caracterizada por la decapitación de Dios como forma superior a nosotros, como dice en algunas líneas de un poema de Ludovico Silva escrito por allá por los años 60. Si bien estoy de acuerdo con esta hipótesis, creo que esa ruptura filial es el principio de la sublevación del hombre, en el camino a ocupar el lugar de Dios como el símbolo más grande de su propio culto. Del monoteísmo al hedonismo; En este trono donde recaen nuestras propias alabanzas percibo que en las riendas dominantes que se posan sobre nosotros, existe cierta tendencia ideológica hacia el pesimismo, mediante la venta de ideas que nos demuestran con "pruebas científicas" que lo único que funciona es lo individual y por ello, lo que resulta es lo que existe para exaltar al individuo. Este es un panorama un poco desalentador ya que vivimos en una era donde aplica la máxima comercial de: lo que no funciona (produce) se desecha.
En esta maquina de producir/consumir/desechar de la que somos parte y a veces arte, nos vamos consumiendo, vamos recorriendo un camino hacia ningún lugar y hasta los pensamientos parecieran estar extraídos de las más ardientes freidoras de una franquicia de comida rápida. La autoayuda y todas sus vertientes no ayudan a nadie, puesto que no dicen nada nuevo ni hacen descubrimientos extraordinarios, para lo único que sirven es para saciar ese impulso casi fisiológico y activo en algunos como lo son las preguntas, pero por el mismo apuro en el que vivimos no tenemos mucho tiempo para comprender el mensaje por cuenta propia y por ello necesitamos algo rápido que nos quite el hambre; de aquí la aparición de este herpes mercantil que puebla hoy la estanterías de la mayoría de las librerías que conozco.
Estas corrientes que se concentran principalmente en enseñarnos cosas tan básicas, como vivir, expresarnos, relacionarnos interpersonalmente, etc. practican una especie de comunismo espiritual de igualación, pero no a través del colectivo, sino más bien en el individuo, individuo que se clona exponencialmente cuantas veces se repita el mensaje, entonces es una contradicción muy absurda, que expresiones tan particulares como: “esto es exclusivo para ti” sean reproducidas masivamente. Formar la personalidad con los fundamentos escritos en las páginas de estos folletos es insertarse en un tumulto poblado por clones subyacentes del pensamiento unitario. Educandos que puedan ser representados estadísticamente, como glóbulos rojos en una muestra de sangre.
Quien escribe autoayuda escribe metodologías, enunciados para que el adoctrinado pueda conseguir, como fin último, la felicidad. Si bien la felicidad no es un bien tangible como un mueble, hay quienes concentran sus neuronas en obtenerla de donde sea; chupar de ella como el que se amarra unas tetas a la boca, para siempre tener que comer sin buscarlo. Por ello, la mayoría de estos folletos estimulan la creencia en soluciones mesiánicas, con las cuales (si ponemos en práctica todos los pasos del manual) podremos por fin vivir en paz y ser felices hasta el infinito, potenciando aún más esa falsa idea de imbatilidad que corrientes como ésta, intentan sembrar con el transcurrir de los días.
Somos tan incapaces y frágiles en nuestra existencia, que no podemos detectar las más obvias soluciones a nuestros problemas existenciales a través de nuestra propia enseñanza, necesitamos que venga un igual en su pose de neohippie, con poca formación a redactarnos un manual poblado de revelaciones y remedios evidentes. Hay que despertar, esta es una sociedad que como nunca está dormida, nuestra fútil existencia se nos va en esperar inertemente la llegada de la muerte, embobados con esa falsa idea de la felicidad, omitiendo cualquier sentimiento que atente contra ella y por ende nos haga más humanos. Si se quiere conseguir aprendizaje para llevar una existencia profunda en el camino a lo espiritual hay que irse a la raíz de los conceptos, indagar en las filosofías, en las corrientes espirituales que nos han acompañado desde los tiempos más remotos. No quedarse con la soluciones otorgadas por estos intermediarios. Cultivar el equilibrio del lobo y el cordero que somos, que conviven en nuestras entrañas. No tratar de extinguir nuestros miedos, si no más bien aprender a vivir con ellos.
Más allá del que vende su manual para ser feliz, dentro de la autoayuda hay una corriente novedosa que me indispone más con el medio en el que tengo que existir. La PNL (Programación Neurolingüística) parece ser la nueva panacea inventada por los sabios del mercado contemporáneo, para comprender y convivir mejor con nuestro prójimo. Según la PNL todas las ideas que se tengan de un objeto son únicamente una percepción más, por ello, entonces todas son válidas.
Creo que la PNL abusa de un exceso de relativismo psicológico, ya que según esta, la ciencia y la filosofía no tienen valor en nuestra especie. Claro como todo es relativo y es una simple percepción, no valen ni las discusiones ni las ideas encontradas. Otra píldora más para seguir durmiendo. Nadie debe contradecir a nadie, porque que importa, a la final es sólo una opinión.
Entonces, como Hitler era de la opinión de que todos los judíos debían morir en Auschwitz no era necesario hacer algo contrario, porque a la final era algo válido. Menos mal que la PNL es algo reciente, porque si reinara por aquellos años 40 los judíos se las hubiesen visto peor.
