Aproximaciones: La cresta “punk” en el regaetón.
El regaetón es un estilo amorfo, hasta ahora huérfano de una identidad propia, y desprovisto de una imagen gráfica coherente y genuina. Bueno, las misma formas en que surge este “estilo” musical justifican TODAS – las mayúsculas no son casuales - sus ausencias.
A diferencia del meneito – estilo musical bailable aparecido a principio de los 90, donde el general fuera su mayor exponente – el regaetón no ha sido un fénomeno pasajero, o transitorio, pues este lleva un buen rato ahí, cómo la grasa que vive y revive en el mismo lugar de nuestro cuerpo, para alimentar el barro que no termina de explotar. En fin, el regaetón sigue ahí, no sé si haciéndose cada día más fuerte, o – lamentablemente – convirtiéndose en un nuevo género de la música contemporánea. En vista de que muy a mi pesar, el regaetón sigue estando prendido en popularidad y muy “in” dentro de los gustos más absurdos de la sociedad de consumo, no me queda otra que hacer la estúpida labor del crítico para analizar y comprender algunas de sus múltiples deficiencias.
Más o menos he notado que existe un lok reguetonero, aunque ecléctico, posee una indumentaria constante que define a la tribu. Son formas de vestir que amalgaman a otras formas. La más lógica y esperable, es la que se arrima al hip hop, aunque esta creo que sólo está vigente para los más puristas. La otra, y la que vendería siendo la que más me confunde – ya que no veo filiación – es la que se compone – en el caso masculino – del uso de unos pantalones ajustados, con forma de bodymiranda clasic de uso externo, con bandas levanta culo, de tela gastada y en algunos casos con rasgaduras. Las franelas o camisas son menos representativas, en este caso se pueden ver desde camisas mangas 3 ¼ , como las pertenecientes al uniforme de cualquier secretaría de banco. hasta las franelas minimalístas, de colores planos – blanco o negro - que pueden estar bordadas en lentejuela y canutillo o estampadas con mensajes tales como: 100% pura leche, se habla..., 25 cm, o aquí esta el sabor, sólo por nombrar alguna.

Voy a obviar deliberadamente los zapatos bunker, a estos hay que darles un tratamiento especial. Por ahora sólo puedo decir que creo que los zapatos nubeluz, existen a causa de la desnutrición y el hambre existente en latinoamerica y en vista de este flagelo, son una alternativa de crecimiento artificial para estos escuincles menea-culo adictos al perreo.

El punto clave de esto que escribo se concentra en el estilo para llevar el cabello. ¿CRESTAS?, ¿PORQUE CRESTAS?, ¿DE DONDE VIENE ESTO?. Pues si, la redundancia y la monotonía que marca esta movida y su excesa repetición comprueba que la cresta, que en otros tiempos era un icono punk, ahora es parte del fashion regaetonero.
Cómo se juntó en este caso la leche y la magnesia, no lo sé, pero este desagradable yogurt urbano me perturba y hasta me molesta. Yo no soy, ni he sido un punk, en estos momentos creo que en apariencia soy un tipo normal. Durante mi pre-pubertad, pubertad y adolescencia pasé del negro funeral en la ropa, al gastado y maloliente aspecto medio grunge, hasta ser ell tipo normal de esto día. Creo que mi molestia existe a partir de esa sensación de invasión, o más bien de reproducción de la identidad. Ahora es la cresta punk, pero luego... ¿Qué? ¿faldas escocesas y cascos vikingos?.

Luego de varias meditaciones personales y una búsqueda de aproximaciones recordé que en los noventas hubo un hair cut – muy popular en la selección Colombia – que le denominaron el corte champetero. El Tren Valencia y algunos otros jugadores de fútbol popularizaron este estilo. El corte champetero era el resultado de pasarse la máquina en sentido de las orejas hasta la mitad del cuello por cada lado de la cabeza dejando un largo mayor en la azotea que formara una especie de línea gruesa de cabello, que iba desde la frente hasta la base del cogote. Ahora bien, si reducimos el ancho de esta línea y levantamos el cabello apuntando al sol, gracias a la gelatina rolda, entonces estariamos en frente de una cuasi-cresta.
Por esto y por otras cosas que no vienen al caso tengo la hipotesis de que la cresta reguetonera es una modificación o actualización en el tiepo del corte champetero, y no una explosión repentina causada por aquella cresta de Tony Blair.

Bueno, por ahora la suelto aquí y no sigo hablando más de este estilo musical que según Carlos Vives es el Blues de las oprimidas naciones latinoamericanas.
Chao amiguitos, hasta otra nubeoportunidad.
